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martes, 6 de abril de 2010

Un deporte de hoy y de siempre...


Me viene a la mente, una entrada que dediqué a Rosa Aguilar, ex de I.U., y es que todo esto viene hoy a colación ya que, a Rosa y a Diego López Garrido, los recuerdan y recordamos tan batalladores en el seno de I.U., que cuentan las malas lenguas, que el Califa rojo los denomina: Traidores.

Se han ido rehubicando, y no solo ideologicamente hablando. Incluso algún dirigente de CC.OO., aunque esta es otra historia, también. Como aquellos, en referencia a Felipe González, que dijeron estos, en referecia a los socialistas, nos han manchado de mierda nuestros sue...

En fin. Esto es lo decía el catante Sabina, y luego de revolotear en "otra" izquierda, vuelve con los mismos. Y de esto, y de estos, hablamos, de quienes han ido revoloteando de flor en flor, hasta encontrar el árbol que mejor cobija, perdón, me refiero, quería decir, han ido transformando su posicionamiento hasta encontrar su sitio, que alguno habrá, digo yo.

Asi que me llegó la referencia de un libro, igual que ocurrió con La Casta, en este caso sobre la asombrosa capacidad de algunos políticos, de ir de un lado al otro, incluso desde la extrema derecha a la extrema izquierda, y viceversa. Cuanto menos curioso, no negaré a nadie cambiar de opinión o de parecer. Lo que si aconsejo es leer este libro, al menos a uno le sorprende, encontrar casos como el de José Bono.

Que cuenta el autor del libro, que siendo periodista en Mallorca, le llegó la noticia de que estaban reunidos allí, la Guardia Mora. No aquella que rodeaba a Franco. Sino una, otra muy distinta, y así se autodenominaban, que se erigía en guardian de los valores del Franquismo, etc. Y allí reunidos, todos, reazlizaban unos cursos, a los que un tal Bono asistiía.

El autor del libro cuenta que le chocó, y preguntó, será el padre, el falangista. No que va, es el hijo le confirmaron. El mismo que con Tierno Galván no consiguió mandar en nada, y no tardó en irse con otros, ya sabemos quienes, y el resto es historia.

Como bonita es la historia, de quienes le acusan de tener una sociedad con sus hijos, no haberla declarado en el Congreso, se le ha olvidado no se que de hacienda también, y que ha regalado a su hijo un piso de un millón de Euros, y no se cuantas cosas mas. La verdad, yo no se si es cierto o no, ya se defenderá el amigo Bono, que las acusaciones, son muy claras. Como se llamaba aquel partido donde militaba junto a Tierno Galván, jajajaja, en fin, socialista era, creo.

Lo dicho, una delicia de libro, y el autor promete un segundo volumen, con los conversos, que se va que haberlos, haílos, de la derecha a la izquierda. Y es que la verdad, cuando uno ve a algunos dirigentes de izquierdas, conoce su pasado, incluso reciente, se identifica con las palabras de Sabina, nos han manchado de mierda nuestros sue... y el libro está lleno de muchos de estos.

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SINOPSIS:

El popular cambio de chaqueta que se denomina hoy transfuguismo es el ejercicio que algunos políticos practican al huir de sus partidos, alentados por otros intereses ideológicos y, sobre todo, económicos, en beneficio propio, como excusa para pasarse al partido adversario. Un deporte de hoy y de siempre.

Muchos de ellos lo ocultan en sus biografías porque raro es el ciudadano que relaciona el cambio de chaqueta de personajes y cargos públicos con la evolución de sus ideas, un ejercicio que, bien hecho, no dejaría de ser un acto legítimo de libertad.
No son pocos los personajes españoles, muchos de ellos de amplia relevancia enraizados en la derecha recalcitrante, que se definieron como viejos servidores de la dictadura franquista y hoy aparecen como abanderados de la izquierda más avanzada.

Muchos cambiaron el azul mahón de la Falange por el rojo del puño y la rosa, y la hoz y el martillo socialistas; el Cara al sol por la Internacional; José Antonio Primo de Rivera por Lenin… Alguno de ellos pasó de ser confesor de Franco y de tomar el te con él en El Pardo, a levantar el puño con La Pasionaria. Otros, de currinches comunistas a empresarios multimillonarios; de impartir doctrina en las revistas falangistas a hacerlo en los periódicos de ETA; de la conservadora dirección de Arriba a la de El Socialista...

El mismo camino siguieron prestigiosos escritores, periodistas, pensadores, artistas, empresarios y profesionales de todo pelaje, algunos de ellos autores de loas al franquismo que ruborizarían al mismísimo dictador, o personajes que «evolucionaron» hasta convertirse en referentes de la izquierda más progresista actual. Aquí se ofrecen las claves de sus cambios de chaqueta.


CAMALEONES, DESMEMORIADOS Y CONVERSOS

Sebastián Moreno


ISBN: 9788497349192 Ed.: La Esfera de los LIbros


Prólogo

Cuentan que Winston Churchill cruzó la Cámara de los Comunes de un lado a otro, para pasarse del Partido Conservador, al que pertenecía, al Partido Liberal, que era su adversario. Fue en 1904, mientras hacía uso de la palabra, insatisfecho con los planteamientos económicos ultraconservadores de su grupo. El hombre cogió y se sentó en la bancada de los liberales, ante el regocijo de éstos.Años más tarde, invirtió el recorrido y se pasó del Partido Liberal al Conservador. Nadie, ni políticos ni historiadores, le reprocharon su gesto.

Lo justificó con humor: «Cualquiera puede cambiar de partido, pero se necesita cierta imaginación para cambiar dos veces». Se necesita también ser Churchill.
Una escena similar en el Parlamento español sería inimaginable, protagonizada, por ejemplo, por José Luis Rodríguez Zapatero, no sólo por la relevancia de Churchill, orador, estadista, historiador y escritor —se le concedió en 1953 el Premio Nobel de Literatura—, frente a la del líder socialista, cuya actuación política parlamentaria más larga fue la de culiparlante, término robado a Víctor Márquez Reviriego, que utiliza en sus magníficos Apuntes parlamentarios, editados por el Congreso. Es decir, la figura de diputado sentado, callado y apretando dócilmente el botón cuando el partido lo mande. ¿Alguien se imagina a Zapatero pasándose del PSOE al PP y viceversa?

En España, un país muy cainita en asuntos políticos, no es fácil practicar el «donde dije digo, digo Diego». Hay que ser muy virtuoso de la contradicción para salir indemne del trance. Un gesto como el del político inglés aquí se habría tachado, como mínimo, de chaquetero, de oportunista, de tránsfuga, de sinvergüenza, negándosele el derecho legítimo a rectificar o a evolucionar en política, pese a que la Constitución en su artículo 16 garantiza, entre otras, la libertad ideológica.

Pero, en cualquier caso, cambiar de opinión, incluso de ideas, no debería ser tan criticable en aras de la evolución personal y del derecho a equivocarse de cada uno. ¿Qué diríamos, en este caso, de los fervores franquistas de muchas destacadas personalidades de la literatura y el pensamiento españoles como los de Pedro Laín Entralgo, José Luis López-Aranguren, Gonzalo Torrente Ballester, Dionisio Ridruejo,Antonio Tovar y Vicente Aleixandre, entre otros muchos, venerados por la izquierda española actual?

En el otro extremo hay casos similares. Muchos intelectuales han escrito desde posiciones radicales de izquierdas, desde el marxismo estricto, y hoy lo hacen con ideas liberal-conservadoras, que son las prevalentes. Pero les da vergüenza reconocer su metamorfosis.
¿Por qué ha de estar mal vista su transición personal, su evolución política en su mente y en sus actitudes públicas? ¿No es la democracia el mejor horizonte de los que caminan en la cosa pública, vengan de donde vengan?

Alguien dijo que los hombres sabios aprenden con los errores que otros cometen; los tontos, con los propios.
¿Por qué avergonzarse de algo tan natural como es la revisión de las ideas, ese proceso moral de transición de la conciencia? Al fin y al cabo el origen histórico de los chaqueteros no es ningún desdoro, sino el reflejo de una estrategia arriesgada de supervivencia, dentro de un mundo religioso en renovación como fue el de Martín Lutero. Con motivo de la Reforma que promovía este teólogo alemán que desafiaba la autoridad del Papa, una de las técnicas empleadas en las guerras de religión suscitadas por esa desobediencia a Roma fue que cada bando enfrentado (luteranos y papistas), para distinguirse de sus adversarios, vistiera casaca de color bien diferenciado.

Esto era muy práctico para la lucha directa. Pero encerraba una trampa: el forro de la casaca llevaba el color de la del enemigo, y los más arriesgados lo utilizaban para desorientar al adversario y hacerse pasar por uno de ellos. Pero algunos pillos le daban la vuelta a la casaca para pasarse al bando que combatían.
La técnica la adoptaría, años después, el veleidoso noble italiano Carlos Manuel I, duque de Saboya, quien, con muy pocos escrúpulos, lo mismo se aliaba con España que con Francia. Para dar a conocer sus preferencias por uno u otro país vestía un jubón de color rojo por un lado y blanco por el otro, según le conviniera en cada ocasión.

A estas alturas, en la efervescencia de la llamada Memoria Histórica de Rodríguez Zapatero (su mítico abuelo, por cierto, cambió de chaqueta, jugó a dos bandos), lo más criticable y molesto es el origen franquista de algunos, lo que no deja de ser una injusticia. ¿No fue un campeón de la democracia Adolfo Suárez, colgando su sempiterna camisa azul mahón en aras de la reconciliación española, como muchos de los que trabajaron con él? Por esa regla serían criticables hasta los pedigríes franquistas de muchos demócratas de hoy, cuyos familiares, y ellos mismos, progresaron bajo la égida del régimen franquista. El chaqueterismo se ha devaluado por determinadas piruetas políticas, por espectáculos descarados de deslealtades políticas, espectáculos a los que se ha podido asistir en España.

Escenas de descarado transfuguismo, impulsadas no sólo por las ideas, sino, en la mayoría de las ocasiones, por intereses económicos de provecho personal, para arrimarse al sol que más calienta. Otros personajes practican o han practicado en su vida una especie de yenka política permanente: izquierda, derecha, delante, detrás… Simple estrategia para seguir avanzando. Donde antes les envolvía el azul, ahora, el rojo, antes eran conservadores, ahora, progresistas.Y en ese plan. Chaqueta de quita y pon.
«La hipoteca y el colegio de los niños bien valen un cambio de chaqueta», decía un chaquetero.

Bien podría enmarcarse esta sentencia en un viejo libro de Francisco Umbral, Diccionario para pobres, donde el maestro criticaba «salvajemente» los cambios de chaqueta de los políticos españoles y la falsedad del éxito social con un único fin: la pasta y el poder.
Pero la exageración umbraliana, metáfora social de los comienzos de la transición, no se sustenta desde el principio de libertad de conciencia de todo individuo.

Muchos cambios pueden parecer un espectáculo esperpéntico. Pero, como se ha dicho, el derecho a cambiar de opinión o de situación ante cualquier dilema político o social es algo inherente a la condición humana, incumbe a su libertad. Lo mismo que el derecho a equivocarse, el derecho al arrepentimiento.
Aquí se ofrecen algunos ejemplos de todas las modalidades de esta táctica luterana, a través de sus obras y de sus palabras públicas. Son figuras de la izquierda, generalmente. Pero en otro tiempo no lo fueron. El riesgo de que su evolución o cambio sea creíble o no es que tiene que ser público.

No están todos los que son, pero sí son todos los que están.
Sirvan todos estos casos de evolución como un ejercicio crítico en la normalidad democrática. El rechazo popular a estas actitudes proviene, muchas veces, de la falta de educación democrática. Cambiar de chaqueta siempre ha sido un sinónimo de supervivencia política y social.

El problema es saber hacerlo. Quien lo práctica de forma burda perjudica a la credibilidad no sólo del protagonista, sino de la política en general.
Mudar de chaqueta, bajarse del tren en marcha sin romperse la crisma o cambiar dos veces de partido, como Churchill, bien mirado, puede ser un arte.

Pero aquí no sobran los artistas, precisamente.


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Napoleón Bonaparte (apodado en su tiempo por: "El petit Cabró“)

martes, 12 de enero de 2010

Conversaciones con un socialista

Si recordáis el post accionistas sabréis que de vez en cuando me tomo una cerveza con lo que podríamos llamar un viejo socialista, que no socialisto. Viejo porque esta mayor, con cariño, y socialista porque ya lo era antes de que salieran como setas cuando paquito, sin mayúsculas, murió en la cama y no, donde debía.

Esta vez la conversación giro alrededor de los “dueños” de los partidos políticos. A raíz de un artículo donde el presidente del congreso Sr. Bono por una vez no mea fuera de tiesto y si acierta con el inodoro. Mi partido, me comentaba, esta dirigido con mano de titanio, mas dura que la mano de hierro, por el señor X. Si le sigues el juego y dices a todo que si puede ser que se fije en ti y puedas acompañarlo en las listas electorales o te ofrezca pertenecer a la ejecutiva o incluso, puede que te permita representar al partido en cualquiera de esos sitios donde hay un representante del PSC.

La única condición que pone, no la dice pero se presupone, es que no seas discóbolo, que no seas critico con ninguna decisión del partido, o sea la suya, y sobre todo que seas dócil, dócil, dócil, cuando veo la gente que compone la ejecutiva se me caen los huev.. al suelo al ver el “potencial” político de casi todos ellos.

Pero hay ay, ay, si eres crítico con él. Ya te puedes ir olvidando de que se fije en ti para nada, mi intención no es estar en ninguna lista, me indica muy ofendido ante mi apunte de ostras no sabia, que tu intención fuera ir de relleno en una lista. No has entendido nada, me dice a continuación, mi intención no es esa, a lo mejor la tuya si por lo que oigo por ahí pero la mía, estate seguro que no.

Sigamos que el tema se complica aunque si le respondo al golpe bajo con argumentos que no diré aquí. Bono en esa entrevista, opinión o lo que sea lo dice clarísimo, hay que dar el protagonismo a los electores y no que estos sean unos mete papeles en las urnas, aunque ten en cuenta que eso lo dice cuando está a punto de jubilarse, no sería normal que después de presidente del congreso se presentase como diputado de base, por tanto, lo dice cuando está en un sitio que no necesita del aparato para ascender.

Es un argumento sobradamente conocido, entro en la conversación, los aparatos de los partidos, en muchos casos son uno o dos los que controlan, dejarían de tener todo el protagonismo pasando este a nombres propios. Se votarían unas siglas pero también a unas personas por tanto el numero 27 puede tener más votos que el numero dos. Aunque es un avance importante, sigo con los argumentos, al final creo que tiene un fallo importante este planteamiento. Por ejemplo si uno va el 27 y saca más votos que el 2, es posible, ya intentaría traérselo a su terreno, si no es así en la siguiente legislatura tu crees que iría en la lista, pues seguramente no pero cuando eso pasase un par de veces a lo mejor el que saltaba de las listas seria el 2 y no el 27.

Buena pregunta, por cierto te has enterado de la dimisión de X, pues si, hace pocos días pero lo que me cuenta a continuación me deja descolocado, hombre no será por eso, le digo. Pues eso es lo que me cuenta uno de ellos, son dos los que han cogido los bártulos y si es verdad, que me enteraré, alguno tiene más cara que espalda.

Venga, lo dejamos que también es bueno hablar de futbol entrando ya en otros temas que mejor no reproduzco porque aquí ya si entramos en temas peliagudos, de árbitros y presidentes, sobre todo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Este chico no tiene arreglo

José Bono, primer presidente del congreso que no fue elegido por mayoría absoluta, dato a tener en cuenta ya que esto indicaba algo, la ha vuelto a armar.

Ahora se ha sacado de la manga, con la inestimable ayuda del miembro del PP, del Opus también, Jorge Fernández Díaz que fue el que lo propuso, colgar una placa en homenaje a una monja con la excusa de que había vivido en una casa que ahora ocupa el congreso, vamos que sino hubiese sido monja también la pondrían.

Ha este chico se le ve el plumero a la legua, se le ve porque cuando quiere utiliza la constitución como excusa para reprobar la acción de un republicano que saco una bandera tricolor en el parlamento, le dijo, “Con la misma fuerza con la que estoy defendiendo lo que pienso, en esta casa son invitados del Congreso de los Diputados y de la legalidad, y la legalidad es la que marca la Constitución y no otra, y por tanto no puedo aceptar manifestaciones que no son legales en este momento", al hombre no le quedo más remedio que volver a guardarla, aunque seguramente pensó ¿por esto luché y estuve en la cárcel?.

Ahora bien, que yo sepa la constitución indica claramente según el art.16, párrafo 3 que España es un estado aconfesional. Es decir, ninguna de las confesiones existentes en España tendrá carácter estatal, por lo que no se a que viene el tema de la monja en el congreso de los diputados.

A este como a muchos otros se le va la olla cada dos por tres, bien haría en cavilar un poquito y hacerse la siguiente reflexión.

Si no se diferenciar mis creencias religiosas del cargo que ocupo es mejor que deje de sentarme en el sillón y me dedique a otra cosa ya que mi religión me ofusca la mente a la hora de tomar decisiones. Ayer en la editorial del país lo describía muy bien, decía entre otras cosas “Rece en paz el señor Bono, pero deje de poner placas en paredes que no le pertenecen”.

jueves, 19 de junio de 2008

¿Por qué no te callas?. O mejor, que te echen ya de una vez

Aquí tenemos al gran José Bono, haciendo gala de su talente y conocimientos de la Constitución y la Legalidad, vigente.



“Con la misma fuerza con la que estoy defendiendo lo que pienso, en esta casa son invitados del Congreso de los Diputados y de la legalidad, y la legalidad es la que marca la Constitución y no otra, y por tanto no puedo aceptar manifestaciones que no son legales en este momento”.

El 1 de abril de 2008 fue elegido Presidente del Congreso de los Diputados para la IX Legislatura con 170 votos a favor, siendo el primer presidente de la democracia elegido por mayoría simple en la segunda vuelta, y no por mayoría absoluta. Lo mismo que, ZP.

El ministro Bono ha recibido todo tipo de críticas:

  • Una fuente afirma que muchos militares le consideraban un ministro interesado principalmente en su imagen pública y su valoración personal.[1]
  • El capitán de infantería Roberto González Calderón, en una carta remitida al Ministerio de Defensa, le acusó de poner en boca de los militares frases que ellos no habían dicho y negar que existiera crispación en los tres ejércitos españoles.[2]

En lo referente al ámbito estrictamente militar sus decisiones ha recibido críticas y alabanzas, señalándose en todo caso que tomaba decisiones con determinación.

  • La compra de los misiles Tomahawk fue presentada como un caso de confianza ganada a Estados Unidos,[3] algo que ni siquiera Israel había logrado, además de defender su necesidad por ser un arma muy poderosa y suficientemente probada, ideal para las nuevas fragatas F100 y los futuros submarinos S80. Sin embargo los detractores criticaban las clausulas del contrato donde figuraba como responsable del guiado y del mantenimiento de los misiles Estados Unidos, con lo que este país conservaban el poder para utilizarlos o no.
  • La elección de situar la fábrica de ensamblaje de los helicópteros Tigre en Albacete, su provincia natal, recibió críticas de favoritismos y motivos políticos, especialmente por el Ayuntamiento de Getafe (una de las candidatas más firmes para levantar la fábrica). Acusándo al Ministro de haber optado por una solución antieconómica (como afirmaba la revista Fuerza Terrestre en su número 19 de agosto de 2005). Sin embargo el Ayuntamiento de Albacete y la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha alabó la decisión; así como varios albaceteños, que recordaban la decisión política y no económica que está detras de repartir las fábricas de EADS por Europa.[4]
  • La decisión de aplicar el Reglamento de Aeronavegabilidad obligó a dejar en tierra a todos los helicópteros que no hubiesen obtenido los pertinentes certificados de aeronavegabilidad, ni siquiera por cuestiones burocráticas o administrativas, como declararía el propio Ministro en rueda de prensa tras el accidente de Afganistán. Esta decisión dejó a la FAMETCougar[4] Pero finalmente los acontecimientos le dieron la razón cuando un aparato de este último modelo se estrelló en Afganistán y el ministro demostró, alzando con la mano los certificados en su camparecencia, que los aparatos estaban en perfecto estado de mantenimiento. bajo mínimos con la flota de H1-H y los helicópteros pesados parados, solo los podían volar.
  • La compra de 100 helicópteros NH90 fue sin duda la gran sorpresa dada por José Bono a los militares y a los medios de comunicación. Aunque el Ejército de Tierra lo vio con buenos ojos, el Ejército del Aire se mostró sorprendido y la Armada poco agradada.[5] [6] Bono decidió esta compra sin existir antes el informe de requerimientos operativos, ni la memoria Justificativa de Adquisición, ni ningún otro documento por parte de ninguno de los tres Ejércitos. Pero con esta decisión la fábrica de Albacete tenía sentido y era viable económicamente.
Fuente: Wikipedia


El Sr. Bono como presidente del Congreso, debe ser conocedor además es Abogado y si está donde está, al menos se le debe la presunción de que, algo de Derecho, la Constitución, etc,. debe "saber" y que exhibir banderas republicanas está amparado por la Constitución.

Concretamente, los artículos que consagran la libertad ideológica y la libertad de expresión. Y además, una sentencia de la Sección Novena de la Sala de Lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, ya se pronunció sobre un caso parecido en donde el pp, mandó retirar de un espacio de IU, dicha bandera.

La sentencia, de fecha el 15 de diciembre de 2003, notificada el 14 de enero de 2004 a las partes, era favorable a Izquierda Unida, quien denunció una resolución del Ayuntamiento de Torrelodones y gobernado por el PP, ya que este hizo retirar la Bandera en un espacio de la coalición en unos actos festivos en julio de 2002.

Se dictamina que la orden de retirar este símbolo es "contraria al ordenamiento jurídico, en cuanto vulnera los derechos fundamentales previstos en los artículos 16.1 y 20.1,a de la Constitución Española".

Lo legal de para Bono, es ponerse medallas cuando solo llevaba més y medio como Ministro, y tener que devolverlas. Un imbécil integral con su certificado acreditativo, que lo certifica, debidamente colgado en su despacho. Aunque cuando dejó la política, fue condecorado otra vez:

"después de dejar "voluntariamente" su cargo, le llega la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, medalla que podrá disfrutar mientras estructura sus planes de vuelta a la política. Así se dispone en el BOE Nº 96 del sábado 22 de Abril. La Real y Distinguida Orden Española de Carlos III es la más alta de las Ordenes civiles españolas y se encuentra entre las más antiguas de las que actualmente se conservan en el mundo. Históricamente la orden al ser recibida implicaba vivir y morir en la fe católica, servir fielmente al rey y cumplir con las Constituciones y Estatutos de la Orden, que comprenden la defensa del Misterio de la Inmaculada Concepción. Tiene por objeto recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la Nación y pude ser propuesta por la Presidencia del Gobierno, de los Presidentes del Congreso de los Diputados, del Senado, del Tribunal Constitucional, del Consejo General del Poder Judicial y del Jefe de la Casa de Su Majestad el Rey. Dos años como ministro, son para el ejecutivo de Zapatero un esfuerzo extraordinario para la nación. Lo que no especifica el decreto de concesión, es a qué nación se refiere."

De este que dejó la política a bombo y platillo, en plan victimista, se cuenta que negocios, tiene un rato largo. En fin, ya lo veremos. Eso sí, que la Family, no deja de salir en las revistas del Corazón. O como su hijo, eminente como dicen en la tierra de mis padres "caballista", o pijo jinete, que es lo mismo.

Lo que no sabemos como leí una vez, que le se le debe a este, en su partido, para recolocarlo, como presidente del congreso. Eso sí, con este caballero como presidente del congreso, ya vemos la fuerza de psc en Madrid y lo que pinta un Diputado, como ya le dije aquí al bueno de Manuel Mas, que pinta lo mismo en Madrid en relación con Catalunya, lo mismo que un Diputado de Cuenca, con todos mis respetos a Cuenca.

Lo dicho, que vienen curvas y con el Tal Bono, abróchense los cinturones, que no está de más. Si no, al tiempo. Lo que debieron repartirle a Bono ese día, es una copia de este documento. A lo mejor, tampoco lo conoce o más bien, todo lo contrario. Y ojo con este, cuando venga a Catalunya. Que la tenemos, seguro, seguro.

Sr. Bono, este documento, sí es la legalidad Vigente.
Verdad que sí !!!

Sobre Bono, y su vanidad, Mason Cooley dijo "la vanidad bien alimentada es benévola, una vanidad hambrienta es déspota".

Napoleón Bonaparte (apodado en su tiempo por: “El petit Cabró”).